Eneatipo 4: Conservación

Eneatipo 4 conservación

Tenacidad

El eneatipo 4 conservación duda de su propio ser, teme el abandono y cree que merece ayuda, pero ha introyectado la envidia hacia sí mismo y la ha convertido en una autoexigencia devorante, y se exige a sí mismo mucho más que a los demás. Es muy duro consigo mismo, se juzga severamente y asume todas las culpas, y se impone un sistema de necesidades difícil de satisfacer, por lo que para compensar su sentimiento de carencia y poca valía, centra toda su energía en una exigencia de perfección exacerbada similar a la de un E1, y procura mejorar su autoconcepto mediante una actitud fuerte y tenaz, poniéndose muchas normas, esforzándose por ser ético, trabajador y responsable, y viviendo con una fuerte determinación. Y se le denomina de hecho “tenacidad”, porque lo distinguen el gran esfuerzo, la perseverancia, y la disciplina con los que intenta luchar y llegar más arriba, siendo el más fuerte, autónomo, menos emocional, más intelectual, menos introvertido, y el que menos se lamenta de los tres subtipos del E4.

Si bien los tres subtipos del E4 comparten un mismo patrón neurótico (determinado por el sufrimiento que les causa un sentimiento de carencia a nivel existencial, una mala autoimagen y una dependencia afectiva), y actúan en función de la envidia que nace de su incapacidad de poder conformarse con sus carencias, y que les lleva a compararse con los demás deseando lo que a los otros les hace aparentemente felices, son muy diferentes entre sí respecto a su manera de afrontar el dolor. Y mientras el subtipo social se queda en este último, y el sexual responde de forma agresiva, el subtipo conservación se distingue por la perseverancia y el esfuerzo con los que intenta mejorarse a sí mismo y superar las situaciones, para obtener el amor de los demás.

Los eneatipo 4 conservación sufren mucho, pero no quieren parecer débiles ni necesitados a los ojos de los demás, por lo que no exteriorizan su sufrimiento, ni manipulan a los otros con su estado emocional, sino que ante la frustración que les causa el hecho de creer que nadie les entiende y el de no sentirse dignos del amor que necesitan, hacen virtud de la resistencia, y del esfuerzo una pasión con la que hacer méritos y mejorarse. Son los “sufridos” de los tres subtipos del E4, que tragan y aguantan, no se quejan ni piden, evitan llorar ante los demás, y soportan el dolor en silencio, casi con una cierta actitud masoquista o adicción al sufrimiento, que idealizan, pues consideran que si se aguanta con entereza, dignifica y ennoblece.

Suelen cuidar bastante su imagen y temen la vulgaridad, pues como a todo E4 les gusta distinguirse del montón como seres un poco únicos para compensar su pésimo autoconcepto, y se esfuerzan en ser especiales siendo selectos mediante la apreciación de las buenas cosas, y también los más autocomplacientes del E4, que procuran apaciguar o compensar sus estados emocionales negativos de sufrimiento interno con caprichos y satisfacciones como objetos bellos, comida o sexo, y que tendentes al lujo y a la exclusividad, son incluso indulgentes con algunas malas prácticas.
Emocionalmente muy sensibles a los pequeños cambios de su entorno, muy intensos, y de estado anímico inconformista, pueden meterse en situaciones peligrosas de manera parecida al E6 sexual en su búsqueda de intensidad, y todo tiene un valor tan simbólico para ellos (hasta los propios objetos, que pueden llegar a relacionar con una sensación), que cualquier alteración les puede causar una respuesta emocional (y en ocasiones agresiva).
El eneatipo 4 conservación, en un estado de equilibrio, pueden aplicar su tenacidad para centrarse de manera muy resolutiva en la consecución de sus metas o en una causa. Son buenos gestores de su dinero y posesiones, y buenos observadores desde perspectivas distintas a las convencionales. Y pueden expresar asimismo, una gran sensibilidad estética. Pero presas de su neura, pueden asumir excesivos riesgos para cubrir el vacío emocional que sienten o para llamar la atención de los más cercanos, o esforzarse excesivamente en dar la imagen de un ser especial, o ser muy sensibles ante pequeñas molestias o críticas ajenas (o indulgentes ante las malas prácticas que llevan a cabo para compensar su estado emocional). Y además, por su interés en la imagen y su autoexigencia, pueden sufrir trastornos alimentarios.

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